jueves, 17 de mayo de 2018

Logos y marcas de fábricas de calzado eldenses (1)


Hoy vamos a iniciar un camino a través de los logos, marcas y direcciones de algunas fábricas de calzado que existieron en Elda y que actualmente han desaparecido. Se trata de una nueva reivindicación de la exclusiva calidad de los zapatos fabricados en nuestra ciudad y como homenaje a industriales y trabajadores de las empresas más emblemáticas de Elda. A lo largo de cada semana iremos aportando y desgranando aquellos aspectos más singulares de cada una de ellas.

"Gilesteve" fue una marca de calidad que nos hablaba de unos zapatos únicos y exclusivos de señora que fueron auténticas joyas del sector zapatero. Empresa creada en 1947, Antonio Gil Esteve, su gerente y propietario, tuvo el honor de recibir la medalla de oro de la ciudad en 1999, su fábrica estaba situada en la calle Dos de Mayo junto al mítico Cine Lys, también desaparecido. En 1988 cambió su denominación por la de "Newdolciss". Esta empresa cerró sus puertas en agosto de 2008.
                       

Benjamín Belmonte fue un fabricante de zapatos de lujo,  la empresa se emplazaba en la calle Quijote y su última fábrica estaba situada en la actual Avenida del Mediterráneo.  Su primera marca fue "Olgui" en honor a su hija,  también "Fres-lig"  y "Marta" con el eslogan “frescos como las olas y ligeros como el viento”., trabajó con otras marcas como "Belmonte"  y "Matador"

En sus tarjetas y cartas de empresa siempre figuró el Cambrillón de oro que fue el premio ganado en la primera Feria Nacional del Calzado y que se otorgó a un precioso zapato de tacón de aguja de color rojo y formando nudos en palas y enfranques.

La fábrica de Gabriel Vera García (La fábrica de Los Vera)  con un logo que recogía la maqueta de la enorme fábrica que tuvo en Elda entre las calles José María Pemán, Antonio Vera, Hilarión Eslava y Ramón Gorgé. Tenía como marca de fábrica una estrella de ocho puntas. Su andadura como fabricante la inició en un modesto local a la altura de la "fuente de los burros" (abrevadero existente en aquellos años para las caballerías, y que estaba ubicado a la altura del final de la calle Padre Manjón). Esta fábrica fue una de las primeras en exportar calzados de lujo a Europa y América en los albores del siglo XX.



* Publicado en el semanario Valle de Elda 16 de mayo de 2018

Por primera vez Estados Unidos de América rindió tributo al calzado eldense



           
La prestigiosa revista "Footwear News"  FN,  la primera en información mundial de noticias sobre calzado que ofrecía y ofrece lo más destacado en el sector zapatero, con análisis de todos los mercados y que tiene una cobertura internacional, dirigida por un equipo de periodistas especializados en el calzado; en el año 1964 dedicó una amplia información a los acontecimientos que se estaban produciendo en Elda. En su reportaje hablaba de las empresas de la comarca que estaban poniendo una "pica en Flandes", en este caso se trataba de una punta de flecha que apuntaba a nuestro país y a nuestra ciudad como uno de los lugares más importantes del diseño y la industria del calzado mundial.
En sus páginas incluía un reportaje de zapatos con indicación de los empresarios que los realizaban: José Peñataro (Calzados Kelly); Rafael Sirvent Cantó; Oscar Santos González; Sanchíz Navarro (Calzados Casildo); Pedro García Amat: José Martínez Miró (Calzados Pilar); Felipe Peñataro Sanchís (Calzados Vite) y Calzados Proa S.L.. pero los nombrados no eran más que unos pocos de los muchos presentes en los certámenes y que mostraban una indudable calidad que hablaban por sí mismos de la enorme profesionalidad que había en la ciudad. Los adjetivos para ensalzar nuestra actividad zapatera se desprendía en cada frase de ese amplio reportaje. El propio titular de ese número  no podía ser más espectacular:
¡Olé! ¿Olé! La palabra de España es elegancia

* Publicado en el semanario Valle de Elda 11-05-2018

jueves, 26 de abril de 2018

Elda y comarca por el empleo



 
           Exposición "100 años 100 zapatos. 1904-2004". Museo del Calzado


Un eslogan que nos debe animar a poner en marcha medidas extraordinarias para retomar la creación de empleo en la comarca, pero especialmente en las ciudades de Elda y Petrer.
Vamos a tratar (una vez más) de concretar algunas de las ideas que se han barajado en los últimos meses y es un deber de todos los eldenses poner el mayor entusiasmo en que las ideas se conviertan en realidades. Esa implicación de TODOS incluye a los eldenses y petrerenses que vivimos o sentimos el calzado y la marroquinería de calidad, como un camino para superar el estancamiento. El proyecto que entre todos estamos elaborando no es excluyente y nos incumbe a los habitantes de este valle, ya que de los aciertos y de los fracasos dependerá nuestro futuro. Necesitamos también las críticas contrarias al proyecto, si bien deben tener la misma intencionalidad "la búsqueda del bien común y un futuro mejor para nuestros hijos y nietos".
Estos son básicamente los planteamientos:
1.- Crear una denominación de origen (para identificar la procedencia del zapato y del bolso)
2.- Dirigir la oferta hacia los posibles compradores desde esta zona (el prestigio de nuestras ciudades nos avala). Esta redirección pasa por una exposición de zapatos y de tendencias (y quizá bolsos), desde Elda para España y Europa, eventos que no están reñidos con las ferias tradicionales de Momad shoes o la exitosa Futurmoda y mucho menos con la instituciones que las organizan que a mi juicio deben implicarse en estos proyectos.
3.- Realizar una extraordinaria labor de marketing, antes y durante los preparativos de la muestra para que llegue a todos los rincones donde haya un comprador de esos artículos. Las inmediatas pretensiones no son otras que las de mantener y afianzar el prestigio de los zapatos fabricados en la comarca, puede llegar a perderse con el tiempo en aras de otras ciudades con mayor empuje y producción.
4.- Analizar los costes que todo ello puede acarrear y "embarcarse" en un proyecto que a medio plazo redundará en beneficio del emprendimiento y consolidará las bases de calidad de nuestro zapato y bolso.
5.- Ante la falta de ayudas y subvenciones a iniciativas culturales que contribuyan al prestigio de nuestro calzado, crear la Cátedra de Calzado del Medio Vinalopó, con el fin de implicar a la Universidad y al empresariado en proyectos concretos de divulgación y apoyo a los sectores zapateros y marroquineros (una bolsa económica que se nutra de donaciones y resuelva en parte el problema que se plantean para poder realizar eventos o publicaciones que contribuyan a los sectores implicados en esta comarca).
6.- Ante la pérdida de las Asociaciones de Fabricantes en la zona, por la creación de la asociación valenciana AVECAL, crear una Cámara de Comercio exclusivamente del Calzado que colabore con las asociaciones de empresarios y que gestionen actuaciones puntuales en apoyo del sector zapatero en la comarca.
Con el desarrollo de estos puntos aunque no se garantice un cambio de tendencia en el empleo de forma inmediata, se posibilita mantener la llama de prestigio en el calzado fabricado en el Medio Vinalopó, el acceso al emprendedor para que sus ideas tengan un soporte y un escenario que ayude en su desarrollo, en definitiva, el impulso de nuestros fabricados, de nuestra ciudad y de los servicios.
Elda necesita un revulsivo que genere ilusión en su futuro. La imparable pérdida de población no se frena con la una llamada a la inmigración, si esas personas que hipotéticamente pudieran llegar no tienen trabajo continuo, tampoco solamente con reducciones de impuestos o precios de viviendas, por las mismas causas que apuntamos. Para que una población crezca, como son los casos de otras ciudades industriales de nuestro entorno, lo que hay que hacer es crear las condiciones para mantener lo que nos da empleo y eso, aunque sea a medio o largo plazo, debe iniciarse sin demora.  La situación de la comarca merece un foro específico para tratar este asunto, con aportación de ideas que pudieran ser contrastadas, con el seguimiento de ejemplos que aparecen en ciudades de Europa que sufrieron los mismos efectos por los que pasamos ahora, incluso críticas constructivas que arropen o desestimen todo esto que ahora proponemos. Lo contrario nos conducirá a un triste final que nos desembarcará en una Elda con menos industrias y naturalmente con menos población.

sábado, 21 de abril de 2018

FICIA. De la gloria a la decepción

Antecedentes
Uno de los hechos de mayor impacto económico para el sector zapatero fue la creación de FICIA (Feria Internacional del Calzado e Industrias Afines). Comprender la importancia de los hechos en la década de los años 60, no sería posible sin el conocimiento de la industria del calzado en la Comunidad Valenciana, donde se asentaban la mayor parte de las empresas del país.
El oficio se transforma
 En primera parte del siglo XIX, aparecen núcleos de pequeños talleres que van adaptando las técnicas artesanas  para perfeccionar fases de la confección. En algunas ciudades se llega al calzado por la industria alpargatera (caso de Elche), en otras por el calzado a medida y venta directa en los mercadillos de poblaciones vecinas (caso de Elda). Las ciudades zapateras se incorporan a la fabricación en un periodo relativamente corto, entre 1820 y 1850, en algunas, por una necesidad de encontrar, frente a la agrícola o la adversidad, un "oficio refugio" .
De la alpargata al calzado de cuero. De la agricultura a la industria.
En la Comunidad Valenciana hubo ciudades con tradición alpargatera desde el siglo XVIII, son los casos de Vall d´Uxó y de Elche, en esta ciudad  la elaboración de alpargatas data de la época de la ocupación por los moriscos que ya, con la conquista de Jaime I en 1261, se confeccionaban por esta población (Hansel, 2015. p.171) (1) . Sin embargo en Elda el inicio de la actividad zapatera en serie se sitúa alrededor del año 1840. La desecación de la gran salina de Villena que ocupaba una extensión de 1200 Ha. y 200 Ha. de zonas de influencia y el posterior aporte de 30 mil quintales de sal acumulada, por un error humano y climatología adversa, se vertieron al río Vinalopó arruinando las huertas(Amat, 2015: 20)(2). Los habitantes de la villa, alrededor de 4000 personas, tuvieron en parte que emigrar como temporeros a otras zonas y algunos de ellos de forma permanente.
Algunos habitantes de Elda encaminaron sus pasos a realizar zapatos con piel y piso de cuero e incluso esparto, hay que aclarar que aunque el valle de Elda estaba rodeado de montes de secano y no aptos para el cultivo, pero con plantaciones autóctonas de esparto, no consta que ese calzado haya sido fabricado de forma genérica en la villa, ese esparto se vendía a otros lugares con mayor tradición: Callosa, Elche o  Villajoyosa.(Madof, 1850) (3).
La incipiente confección de calzados requería no sólo la destreza del zapatero, sino también la del tallista de madera que tendría que confeccionar la horma. La inauguración de la línea de ferrocarril entre Alicante - Almansa y la estación de Elda el 26 de mayo de 1858 (Valero, 1992: 19)(4), propiciaría la expansión de esa actividad en la villa. A partir de ahí el crecimiento fue imparable y a final del siglo XIX Elda ya era una población industrial en la que sobresalía por encima de cualquier otra actividad, incluida la agricultura, la de fabricación de calzados.
La tecnología se desarrolla
Fue decisivo para el crecimiento de la fabricación de calzados en la industria zapatera mundial en la segunda mitad del siglo XIX, la comercialización de la máquina de coser SINGER, que supuso un notable incremento en el cosido de calzados. Más tarde, a final del XIX y en el primer tercio del XX, la United Shoe Machinery Company (USMC) diera el impulso definitivo para la mecanización del proceso de fabricación del calzado, pero especialmente con el sistema de alquiler de máquinas que posibilitaría el uso en industrias con pocas posibilidades económicas para poder adquirir máquinas nuevas (Miranda, 2005:294) (5).
Las poblaciones zapateras crecen
El efecto llamada de la industria eldense produjo en el último tercio del siglo XIX una corriente inmigratoria desde zonas rurales y de provincias próximas; llegaban trabajadores sin especialidad en el oficio y otros con conocimientos de una industria de calidad que  repercutiría en la mejora de los zapatos que se fabricaban en Elda. Fue alrededor del año 1887 cuando un nutrido grupo procedentes de Mahón buscaron mayor estabilidad en la próspera Elda.

La industria ocupa nuevos solares alrededor del casco urbano en 1908
En los años de anteguerra civil, Elche, con una industria alpargatera muy desarrollada, supo adaptarse a los nuevos tiempos y comenzaron la instalación de naves industriales para fabricar calzado y maquinaria para el sector, hasta convertirse en la industria más importante de la ciudad(Ramos, 1989: 191-213)(6).
El incremento de la actividad zapatera
El proceso de crecimiento de la industria del calzado se basa en la aparición de nuevos talleres nacidos por iniciativa de trabajadores que, ante la escasa inversión que suponía la puesta en marcha, trataban de convertirse en fabricantes. Muchos de aquellos empresarios alcanzarían el éxito y adquirirían otras naves ampliando sus producciones. La cantidad de fábricas en el Medio Vinalopó, y en Elda en particular, se multiplicaban en pocos años. Según Valero, en 1930 podían contabilizarse en Elda 71 fábricas (Valero, 1992: 65)(7). Elda se había convertido en el primer centro productor de zapatos que cubría la mitad de la producción de los fabricados en la provincia de Alicante y en 1935 llegaría a facturar seis millones de pares(Bernabé, 1976: 18)(8) Esto demuestra la pujanza que tuvo la ciudad al cambiar su modelo económico que, tras las pérdidas de gran parte de las huertas, pasaba a ser una población con firmas zapateras que empleaba a cientos de trabajadores, tales fueron  los casos de las empresas de Hernández, Romero Utrilles, Vera, o Tobar, entre muchos otros.(Amat, 2015: 67-77)(9).

  
Fachada de la Fábrica de José Guarinos en la nueva expansión que actualmente ocupa la    calle Dahellos y Plaza del Zapatero (Foto CEFIRE)
La incorporación de nuevos trabajadores en las industrias y talleres, influían también en la expansión de los barrios de las ciudades. La industria del calzado continuó creciendo prácticamente hasta el arranque de la guerra civil(Valero, 1992: 79-80)(10). Mientras en algunas poblaciones del Valle del Vinalopó, la crisis agrícola de la primera parte del siglo XX, llevó a muchas familias al borde de la indigencia, en Elda se producía el efecto contrario. 
La guerra civil no paraliza la fabricación de zapatos en Elda y Petrel
El nuevo régimen nacido tras la guerra civil aplicó políticas proteccionistas y eso sumado a la escasez de materias primas, especialmente cuero y pieles, frenaron sensiblemente la creación de nuevas empresas incluso, en el caso de Elda por tratarse del mayor centro productor de zapatos de piel y de calidad media-alta,  las 163 empresas existentes en 1940, se verían reducidas a 139 en 1949 con 5.635 operarios dedicados al calzado(Miranda, 1995: 31)(11). En la guerra civil, la actividad industrial siguió latente en las poblaciones de Elda y Petrel, gracias a la labor de SICEP (Sindicato de la Industria del calzado de Elda y Petrel) y de la llamada C.O.I.C.S. (Cooperativa Obrera de la Industria del Calzado y Similares).

        Los depósitos de SICEP estaban ubicados en Elda, Barcelona, Valencia y Madrid
Tras la contienda algunas empresas al verse obligadas a reincorporar a los trabajadores tenían sus plantillas desproporcionadas. Uno de los problemas era la escasez de materias primas, especialmente de pieles y cueros, y el rebrote del mercado negro y el estraperlo(Amat, 2015: 106-124)(12).  También las restricciones eléctricas produjeron paros intermitentes y muchas pérdidas en horas de trabajo, las fábricas de mayor producción y dimensiones, instalaban generadores de energía.
La década de los 40 rompe las dificultades de la postguerra
La fabricación de calzado trajo consigo una importante estructura empresarial en la industria auxiliar. En el Medio Vinalopó destacó, por ser la más antigua y de mayor calado, la fábrica de Hormas de Aguado Aravid(Amat, 2015: 56-59)(13). Es un ejemplo de cómo se asentaba una empresa familiar nacida del trabajo de un zapatero-artesano, para convertirse en una de las más potentes de la industria auxiliar en el siglo XX. Esta forma de crear una empresa a partir de la experiencia, el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de trabajadores avezados y con ambiciones, marca una tónica en la formación de las empresas del Medio Vinalopó; apenas se constituyen sociedades que no partiesen de la implicación de obreros destacados en la propia creación. Las inyecciones de capital se producían por la inversión de recursos propios de "empresarios" que iniciaban su aventura en solitario y tras años de éxitos, reinvertían  una parte de sus beneficios. También con la colaboración de las empresas distribuidoras de primeras materias y en especial de pieles y cueros, y naturalmente con la ayuda de las entidades financieras que, en aquellos años, avalaban operaciones a costa de sufrir grandes riesgos.
El estancamiento en la década de los 50
El tamaño de las empresas tras la guerra civil sufrió una importante degradación, quedaban atrás las grandes industrias con más de 400 operarios y se incrementaban las pequeñas fábricas. La poca incidencia en las ventas en el exterior y la implantación de pequeños talleres con muestrarios propios y penetración en todas las zonas de los mercados nacionales, con la asistencia de una importante red de viajantes y vendedores en plaza, produce un estado de saturación del mercado nacional que amenazaría la competitividad interior de la oferta. De eso sacan provecho los comerciantes que, abrumados por la excesiva proliferación de colecciones, optan por la diversidad. Eso perjudicaría a las fábricas de calzado de alta gama que se ven frenadas por la enorme complejidad y variación de los pedidos. Las notas de fabricación rara vez llegaban a la veintena de zapatos en un único modelo y las fechas de servicio complicaban más el proceso. Todo esto a pesar de que en 1952 cesaba el intervencionismo por parte del Estado y se permitía, la libre circulación y venta de las pieles y cueros(Miranda, 1995: 103)( 14).
Presencia en el mercado internacional en la década de los años 50
Las ventas en el exterior, en los años previos a la inauguración de las ferias del calzado, eran muy limitadas a pesar de las políticas del nuevo régimen que apostaba porque las empresas aumentasen sus exportaciones, para hacerlas importantes en número de trabajadores. Pero la situación de España no era la mejor para poder competir en el mercado internacional.
               La Fábrica de "Los Vera", una de las mayores factorías instaladas en Elda
 El consumo interior era también escaso, en el año 60 todavía estaba por debajo de un par al año y la capacidad de la industria nacional en calzado de cuero era superior a la demanda de este tipo de fabricado. Pero los bajos salarios y las rentas per cápita españolas no propiciaban la compra de un calzado de calidad media alta, así que los españoles seguían calzando el zapato textil. El comercio nacional seguía saturado de una gran variedad de modelos que no podían ser adquiridos, a pesar de que el calzado español costaba un 50% del costo del zapato francés(Miranda, 2001: 169)(15). Ni los cambios preferenciales con el exterior, ni las concesiones de licencias de importación para tecnología y materias primas, lograban despegar sensiblemente la exportación de calzado. Tampoco arraigaron los esfuerzos del Sindicato Nacional de la Piel y del Servicio de Comercio Exterior para que el zapato tuviese presencia en las ferias internacionales que se celebraban en Europa y Estados Unidos. En América estarían puestas las esperanzas de nuestro calzado, pero a pesar de las tímidas incursiones en ese mercado, que estaba copado por la ya potente industria italiana, todos los intentos llevaban al fracaso parcial y nuestro mercado interior seguía colapsado. En el aspecto tecnológico y de servicios tampoco era una excepción. En España la industria del calzado seguía mayoritariamente siendo obsoleta, tanto en adquisición de tecnología, como en la aplicación de los procesos productivos modernos que ya se estaban implantando en otros países. Pero la tendencia iba a cambiar, Elda como capitalidad del calzado español por número de empresas, por producción en calzado de piel de calidad en la década de los 50 y por la ya existente, desde 1924, de una Asociación de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrel(Martínez, 1980: 79)(16) crearía lo que vino en llamarse "el milagro económico".
La industria del calzado de Elda en los años pre-feriales
La enorme dispersión de fábricas de calzado instaladas en la ciudad de Elda en los años pre-feriales, se caracterizaban por tener un escaso nivel de mecanización, con excepciones en lo que llamaríamos "grandes empresas" y que eran aquellas que apenas superaban los 100 trabajadores. Junto a estas abundaban un sinfín de pequeños talleres entre cuatro y diez obreros  y empresas algo más grandes pero que no superaban la veintena de asalariados. En lo que respecta a la economía sumergida, en el año 1935 de un censo de trabajadores estimado en 7542 personas, la tercera parte, 2402 corresponderían al empleo declarado, para pasar a 1965 que se duplicaría  el número de trabajadores censados y el empleo declarado ocupaba ya algo más de la mitad de dicho censo. (Bernabé, 1984: 69)(17). Eso supuso un clandestinaje importante y una lacra de la que la industria del calzado nunca se ha podido evadir. Sobre todo los talleres pequeños que llevaban la "faena" a domicilio y se entregaba cuando estaba acabada, sin que mediara ningún tipo de contrato. El oficial zapatero de la mayoría de estas empresas se convertía en un "pequeño empresario", tenía a su cargo a aprendices a los que pagaba por el trabajo entregado a la fábrica o taller. Esa forma de actuar todavía, en la primera parte de los años 50, estaba arraigada en algunas fábricas de menor tamaño.
Una mayoría de las industrias pequeñas y talleres  no estaban sujetas a un horario de apertura o cierre. Los trabajadores manuales actuaban con total libertad y autonomía, es decir, abandonaban la empresa en determinados momentos  para realizar el almuerzo o la merienda; las ubicadas en la proximidad de obsoletas instalaciones deportivas (trinquetes o canchas improvisadas de frontón), practicaban de esos deportes en el supuesto horario de trabajo. Como es natural esa no era una práctica generalizada en los pequeños talleres pero existía en algunos, lo que nos da una idea de la permisibilidad en el trabajo en aquellos años. Frente a eso estaban las grandes industrias que mantenían sus horarios de apertura y cierre, pero también consentían la ausencia de los trabajadores en determinadas horas. No era extraño que muchas fábricas permaneciesen abiertas hasta altas horas de la noche, para acabar algunas partidas que requerían ser facturadas. La forma de salarios en las pequeñas industrias solía ser por destajos, es decir, por un tanto percibido por trabajos realizados o grupo de ellos. Los zapateros se valían de las máquinas de la empresa, pero percibían un tanto por partidas entregadas, a este respecto debemos aclarar que el montado pegado, hasta muy avanzada la mitad del siglo XX, se realizaba con  ayuda de maquinaria accionada manualmente, lo que suponía un "cuello de botella" en la fabricación. Hasta principios de los años 50 el trabajo en las fábricas grandes y pequeñas, se llevaba a cabo auxiliados con carros de madera que se colocaban junto a los trabajadores para realizar sus tareas, esos carros son los que aprendices transportarían para llevarlos a zonas soleadas en busca del calor del sol para secar los líquidos y adhesivos empleados en el embastado y pegado. En la primera década del siglo XX ya existían máquinas de coser y puntear o poner estaquillas, lujar etc. que indudablemente contribuirían notablemente a la mayor rapidez del trabajo en las fábricas de mayor tamaño. Las pequeñas industrias y talleres, realizaban el trabajo valiéndose de los servicios que ofrecían otras pequeñas empresas especializadas como: talleres de montado, finisaje (terminado), cosido etc..
El aparado y los trabajos de preparación de las piezas de piel de empeine y de forro, concentraban la mayor cantidad de clandestinaje. Son trabajos que se pueden elaborar en el domicilio familiar ya que en estas zonas lo realizaban especialmente la mujer, a diferencia de otros lugares en que lo ejecutaban personal de ambos sexos. Las aparadoras a domicilio entregaban a la fábrica, de donde habían recibido el encargo, el trabajo por el que percibían  los destajos pactados en dinero oculto al fisco y por lo tanto sin derecho a posibles indemnizaciones por enfermedad, paro o jubilación, la entrega se realizaba en un lugar específico de la entrada de la empresa donde decía  "taquilla de aparadoras".
La tecnología anterior a las ferias del calzado
La producción de maquinaria para la fabricación de calzados en España ha sido, y hasta cierto punto sigue siendo, una de las principales carencias. La industria de fabricación de maquinaria para el calzado en nuestro país no se ha desarrollado como en otros países productores de calzado. Incluso siendo una potencia en fabricación de calzados y pudiendo comerciar con mayor facilidad con países de habla hispana y norte de África, no se ha sabido aprovechar las coyunturas favorables para desarrollar una industria avanzada y que mitigase el coste por la adquisición de  las innovaciones tecnológicas que Alemania e Inglaterra, primero, y más tarde Italia, llegaron a liderar en el mercado internacional.
Elda cuando empezó a pensar en gestar su primera feria del calzado estaba muy por detrás de otras ciudades zapateras de países como Italia. En Vigévano, por ejemplo, ya se estaba organizando la XXV edición de las ferias italianas y este país lideraba el  mercado mundial del calzado en los años 50 y 60 vendiendo más de 20 millones de pares al año y en 1970 todavía seguían siendo líderes de ventas en el mundo (Amat, 2006)(18).  Pero a partir de ahí, la población de Vigévano fue perdiendo fuerza y las industrias de calzado italiano buscaron nuevos centros de producción, sin embargo la ciudad italiana reconvirtió su excedente de mano de obra creando una potente industria de maquinaria. En España nunca se alentó un plan coordinado para investigar y construir maquinaria. En la década de los 70 presenté en la Cámara de Comercio de Alicante un estudio llamado "Investigación de maquinaria de bajo coste" que yo mismo elaboré, recibiendo el beneplácito del sector de fabricantes de maquinaria del Medio Vinalopó, no contó con ayudas de la administración.
                     
                           Máquina de puntear. Año 1919. Museo del Calzado de Elda
 Las máquinas en la época de la postguerra trabajaban con restricciones energéticas, lo que obligaba a disponer, en las grandes fábricas, de motores alimentados por gasoil o gas pobre que se empleaba como combustible para el alumbrado público (luz de gas), desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX ,y también para la puesta en marcha de motores que generaban energía a pequeñas plantas industriales (Facultad Ingeniería, 2007: 1-18)(19). Algunas de las máquinas creadas en una época en que la electricidad no se había inventado, se adaptaron a la nueva fuente de energía e incorporaron motores eléctricos. Todavía se podían ver en los años 50, fábricas de calzado con embarrados laterales que eran movidos por un gran motor central y a los cuales se conectaban las diferentes máquinas.
La verdadera mecanización de las industrias del calzado, vendría por el extraordinario incremento de las ventas tras las primeras ferias del calzado. La industria auxiliar, en los años pre-feriales tampoco gozaban de un desarrollo digno de mayor mención. La principal industria dedicada a la fabricación de la horma  no conocía todavía la incursión de los plásticos para fabricar el tarugo o tocho. Las hormas se fabricaban en madera de haya fundamentalmente pero también se utilizó el carpe, olmo, nogal, cedro o roble. la tecnología utilizada por las industrias de hormas y tacones, a excepción de las reproductoras automáticas, eran  máquinas o artilugios que la experiencia iban adaptando a las necesidades concretas.
            
        Tren de secado de los tarugos de madera empleados para la fabricación de hormas. Foto Museo del Calzado de Elda
La idea ferial empieza a gestarse
Con el panorama que de forma resumida, dada la amplia bibliografía que tendríamos que manejar, se puede llegar a la idea del tipo de industria del calzado que tenía España en aquella decisiva década de los años 50 y la preocupación, tanto de los empresarios, viajantes y trabajadores de las zonas zapateras, por el presente y futuro de la industria y el mantenimiento de los puestos de trabajo. La mayoría de empresarios eldenses no solían acudir a ferias del sector y los que visitaban las celebradas en Europa o EE.UU., volvían impresionados por la espectacularidad de los diseños y las ventas realizadas a países del entorno. La mayor concentración de empresas de calzado de cuero estaban en el Medio y Alto Vinalopó. Elda era la única ciudad con una agrupación organizada de fabricantes de calzado y algunos de los empresarios ocupaban las presidencias del Sindicato Provincial de la Piel, que era el máximo organismo de decisión de aquella Organización Sindical que dictaba las normativas y concedía las ayudas o proyectos relacionados con la piel y el calzado. Reconociendo que el zapato realizado en España podía competir con cualquiera otro fabricado en cualquier parte del mundo, la presencia de industriales en las ferias no disponían de las ayudas necesarias y por lo tanto el nivel de exportación estaba solamente circunscrito a muy pocas empresas.
 En Elda se seguía con especial atención los aconteceres en el mercado exterior. El lugar de reunión y ocio de algunos empresarios del sector zapatero de la ciudad, era una sociedad conocida por "Moto Club", allí se producían tertulias diarias en las que se hablaba de la situación por la que atravesaba la industria del calzado en Elda, también de las dificultades de la excesiva oferta y el constante enfrentamiento de viajantes ante la saturación del mercado nacional, siendo el consumo interior insuficiente para el mantenimiento de la industria zapatera  Se hablaba de las aisladas incursiones que se realizaban a las ferias europeas o americanas, a las que alguno de aquellos empresarios acudían, y de las posibilidades que tenía el zapato español de calidad.
Uno de los industriales de la época y que formaba ese conjunto de jóvenes eldenses, Oscar Santos, más comprometidos con la industria del calzado, publicó el 22 de diciembre de 1956, en el recién inaugurado semanario eldense Valle de Elda, un artículo de opinión proponiendo la creación de una feria de calzados nacional que más adelante podría convertirse en internacional (Santos, 1956: 4)(20).  Aquel escrito, a pesar de los escasos medios de comunicación existentes en la provincia y especialmente en Elda, corrió como la pólvora y, meses después, fueron uniéndose otras firmas de reconocido prestigio cultural y político de la ciudad: la poetisa Carola Gonzálvez, los hermanos Eduardo y Alberto Navarro, propietarios del semanario aludido, incluso el alcalde de Elda, Joaquín Campos Fernandez y el concejal Antonio Porta, quien sería más tarde alcalde de la ciudad y bajo cuyo mandato se realizarían los primeros certámenes(Valle de Elda, 1957: 1-3)(21). Los corrillos de opinión entre industriales, representantes o viajantes, giraban alrededor de este tema que también en la calle iba cosechando simpatías. Otro de los personajes decisivos en aquellos años fue Roque Calpena, cuñado de Oscar Santos y viajante de zapatos, por lo que sufría en primera persona los problemas de la situación del mercado interior e industrial en las poblaciones zapateras.
 En términos algo más pragmáticos se recogían iniciativas, la Agrupación de Fabricantes de Calzado de Levante S.A. que se atrevió incluso a unificar esa posible feria con una semana del cuero español, similar a lo que se llevaría a cabo mucho tiempo después con el nacimiento de Modatec o en la actualidad Futurmoda, proponían que en ese certamen nacional, se diese cabida a la industria de componentes.(Amat, 2002: 46-47)(22). En el año 1957 Alberto Navarro publicó en Valle de Elda  decenas de escritos llamando a la unidad para crear esa Feria del Calzado para Elda, incluso en el semanario del 2 de noviembre de 1957, dibujó un logotipo alegórico (Navarro, 1957:1)(23).
                  
                                                 Logotipo publicado en Valle de Elda
Las Ferias del Calzado. El sueño hecho realidad. 
Tras reuniones entre el Ayuntamiento de Elda y empresarios de la ciudad y ante la imposibilidad de conseguir, con la urgencia requerida, una cierta  credibilidad en las autoridades nacionales, para conceder una Feria de forma oficial y ayudas en subvenciones para la creación de esa muestra, se decide realizar lo que se llamó  "I Certamen de la Industria del Calzado de Elda",  organizado exclusivamente por la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento que tenía como titular a Roque Calpena Giménez. Esa Comisión de Fiestas acordaría realizar, coincidiendo con el certamen y bajo el mismo título,  un concurso para puntuar el "gusto artístico y la perfección en la mano de obra", concediendo una serie de puntuaciones por tipos de trabajo realizado, y otorgando unos premios en metálico y placas conmemorativas. Como la financiación de este primer certamen correría íntegramente a cargo de los fondos municipales, se buscaba por lo tanto colaboraciones externas, obteniendo una adecuada respuesta por parte de empresarios y entidades de la ciudad (Amat, 2002: p.61-64)(24), naturalmente la finalidad era prestigiar la mano de obra y el zapato eldense. Esta experiencia no estaba exenta de riesgo, primero tendría que ser aceptada por una buena parte del empresariado local y en segundo lugar, no se sabía muy bien si las visitas esperadas vendrían atraídos por la simple curiosidad o si verdaderamente tendría una mayor repercusión en la "calidad" del visitante y las posibles ventas. Tanto esta exposición como las siguientes, hasta construir el nuevo pabellón ferial, se realizarían en un centro escolar, el mayor de que se disponía en la ciudad de Elda, a consta de reformar su estructura interior y exterior para adecuarla a recinto ferial. Una vez concluida la muestra, y antes del inicio del curso escolar en octubre, se volverían a colocar las cosas como estaban. En aquel año Elda y Petrel copaban el 51,5% de la producción total de calzado en España(Así, 1959)(25).
           
Vitrinas de expositores de la Feria del Calzado en el recinto de las Escuelas
 Los resultados de esa primera experiencia local fueron superiores a los esperados. Entre 40.000 y 50.000 personas visitaron el improvisado recinto ferial en aquel 1959 (cuando apenas Elda tenía 30.000 habitantes), y los más destacado sería la gran cantidad de comerciantes venidos de todas las provincias de España y también muchas visitas movidas por la curiosidad y, sin que fuese muy significativo, se recibió alguna visita de extranjeros. Los técnicos del gobierno de EE.UU. que previo a ese certamen ya estaban asesorando a la Cooperativa Industrial del Calzado, lo que sería "Elda Exportadora", quedaron impresionados por la calidad de los zapatos expuestos en su conjunto, casi mil pares, de los que 650 corresponderían a calzado de señora de alta gama. El ambiente de ese primer certamen, la brillante gala celebrada en los jardines de la Plaza Castelar y sobretodo la calidad de la exposición, cautivó a todos y así se manifestó en diarios y revistas, especialmente de EE.UU., donde los informes enviados desde Elda alentaron artículos positivos en aquel país. Se trataba del primer contacto y la apertura de Elda al gran mercado mundial zapatero que se verían ratificados en muestras posteriores.
La I Feria Nacional se autorizaría en septiembre de 1960, al frente se formalizó un patronato presidido por el alcalde de la ciudad, y en aquel certamen se convocó el I Concurso Provincial de Calzados que exhibiría más de 12.000 modelos. En el patio exterior de las escuelas se construyeron pabellones para mostrar las últimas novedades de maquinaria, con la presencia de empresas de todas las zonas zapateras del país. Los resultados fueron esperanzadores, se vendieron trece millones de pesetas en calzado y doce en maquinaria. ¡Las Ferias del Calzado en Elda iniciaban el camino de su consolidación!.
                                        Cartel oficial de la 1ª Feria Nacional del Calzado
Al mismo tiempo "Elda Exportadora Cooperativa Industrial de Calzado", que se había constituido oficialmente en 1960, ya visitaba varias ferias mundiales y exposiciones, obteniendo importantes ventas y presentándose  arropadas por el éxito de las ferias que se iniciaban en Elda. Esto se unía a la Sociedad Exportadora de Calzados S.A. "Goyescas", que se formó en el seno del Sindicato Local de la Piel, con una misión muy similar a la de Elda Exportadora. Se trataba de los primeros grupos seriamente organizados en España para exportar zapatos de forma agrupada.
Con la II feria Nacional se empezó a pensar en un nuevo pabellón ferial a ubicar en el antiguo campo de fútbol "El Parque". Hubo que expropiar terrenos y realizar permutas con el Ayuntamiento. El año 1962 se enmarca como el del nacimiento de FICIA, es decir, la internacionalización de la muestra zapatera eldense. Las estadísticas y los resultados que tras los certámenes feriales se daban a conocer, arrojaban un incremento constante de las ventas y de las exportaciones.
          
 
          Stands en el patio de las Escuelas  las primeras  azafatas de FICIA (Museo del Calzado)
Al abrigo de las ferias del calzado los pueblos zapateros crecían y en las calles proliferaban anuncios llamando a la contratación de personal especializado para las fábricas. Con el anuncio de la V FICIA de septiembre de 1964, se produjo una avalancha de petición de espacios en el nuevo edificio, esa feria arrojaría 240 millones de pesetas en ventas, de las que 152 serían al extranjero, 484 mil pares vendidos de los que 274 mil serían para exportar. (Valle de Elda. 1964. pp. 1-4)(26). Los resultados de esta feria, la primera en el nuevo pabellón ferial, daban una idea del auge que iba adquiriendo la exportación que empezaba a superar la barrera de las ventas al mercado nacional. Las convocatorias feriales se sucedían y el 4 de mayo de 1966, llega all aeropuerto de Alicante el primer vuelo comercial que une la provincia con el resto del mundo por servicio aéreo, esto llena de optimismo a los dirigentes de FICIA que ven esperanzados un mayor incremento de negocio. Paralelamente se suceden  aperturas de nuevos establecimientos industriales y también la maquinaria cobraba especial relevancia. En el VII Certamen de 1966 Alemania presentaba 29 stands; Italia 8, Francia 5, entre otros, las empresas españolas iban adquiriendo las últimas novedades en tecnología. Las superficies de FICIA se ampliaba abriendo nuevos espacios expositivos y dotando servicios. En 1966 se creaba CEPEX (Centro Promotor de Explosiones de Calzado) que se convertiría en "una feria entre ferias",  y más adelante, en 1971, INESCOOP, aunque hubieron otras actuaciones que no prosperaron a pesar de contar con espacio y medios para ello, me refiero al Museo del Calzado que llegó a un frustrante intento y el Círculo Industrial y Mercantil de Elda, que incluso contaba con una buena cantidad de empresarios inicialmente afiliados.

    Parte del nuevo recinto ferial con el cuerpo de oficinas y edificio anexo de CEPEX y cafetería
En 1968 y para que las ferias pudiesen exponer los zapatos de cada temporadas se realizarían dos certámenes: marzo, para la temporada otoño-invierno y septiembre, para la de primavera-verano. Tanto en una como en otra feria, las ventas y la presencia de fabricantes seguía aumentando. El optimismo creciente se veía arropado con otras importantes iniciativas, la Escuela Taller de Formación Profesional creaba el concurso "Lápiz de Oro" para jóvenes diseñadores y lo dotaba económicamente(Valle de Elda, 1968: pp.1-4)(27). La pujanza, la fuerza y la vitalidad de los certámenes cosechaban nuevas cotas y nuevos éxitos.
Comienzan los problemas
Conforme iba creciendo FICIA y por el aumento de contrataciones, el altruista e idílico empuje de los primeros años empezaba a crear tensiones y nuevos protagonismos. Las disputas y rencillas internas comenzaban a hacerse públicas. Se acusaba al comité ejecutivo de localista al no admitir a personas que no fueran de la comarca del Vinalopó, FICIA cambió de estrategia y remodeló el comité para acallar las voces que solicitaban más amplia repre4sentación. Desde los primeros certámenes también se planteaba las malas o insuficientes infraestructuras de servicios de la ciudad de Elda: hoteles, aparcamientos, comunicación con aeropuerto y con la capital, estas críticas en determinados momentos subirían de tono y ya nunca cejarían.  En 1969 Elche y Villena crean sendos grupos de exportadores ajenos a FICIA y en competencia con CEPEX, Villena desistió al poco tiempo, pero Elche formalizó e intensificó su grupo con el nombre de EXEL (Exportadores de Calzado de Elche) (Pastor. Primera página, 1969)(28), este grupo solicitaba ayudas al Ministerio de Comercio que no eran atendidas, se supone que por la competencia con las instituciones eldenses. Más tarde serían punzantes artículos en cartas al director de prestigiosas revistas solicitando la salida de la FICIA de Elda. Pero esas cosas eran esperadas. Lo verdaderamente grave estaba por llegar.
Los duros enfrentamientos FICIA y Asociación Provincial de Fabricantes
La Agrupación Provincial de Fabricantes de Calzado nació en el seno de la FICIA, pero pronto comenzó con sus críticas presentando un frente activo que generó múltiples problemas. Mientras los empresarios de Elche seguían acosando con amenazas de crear "Feria de Muestras" propia. Desde aquella ciudad se estaba realizando un boicot a aquella agrupación, de tal forma que a finales de los años 70 de las 356  empresas existentes en la vecina ciudad, representando a más de 11.000 trabajadores, solamente se habían  inscrito diez en la Agrupación Provincial con sede en Elda, esa contrariedad era nefasta puesto que sin Elche la Asociación no tendría futuro.(Andreu, 19. 1971)(29). La crisis en la industria del calzado aparece de nuevo a principios de los 70 y también se producen ciertas pérdidas de expositores, algunas debido a la desaparición de fabricantes y los problemas que padecían, y otros por el "sabotaje" que realizaban a FICIA determinados industriales, exponiendo en hoteles de la capital y desviando a compradores, lo que llegó a llamarse como una "FICIA pirata". Pero el mayor daño para los intereses de FICIA venía de los reiterados enfrentamientos con la Agrupación que acusaba a FICIA de "triunfalista" en la declaración de datos de los certámenes, considerando que podrían causar alarma en la administración y aumentar los impuestos.
 la Agrupación acudía a otras ferias no controladas por FICIA, como la del Cuero de París o la Semana del Calzado en Alemania, como una escenificación de sus diferencias con el comité ejecutivo de las ferias de Elda. La lucha entre FICIA y la Agrupación de Fabricantes llegó a ser irreconciliable. FICIA al crear INESCOP en 1971, también estableció una nueva tribuna desde la que expresaba sus opiniones que generalmente eran contrarias a las de la Agrupación. Hasta tal punto llegó el enfrentamiento que los dirigentes de los empresarios enviaron cartas a los afiliados en la que les instaba a no participar en las ferias de FICIA. (La Verdad. 1973)(30). Los problemas pasaron de las instituciones a las persona que las dirigían y era constante las acusaciones de uno y otro lado, cuando no era por declaraciones triunfalistas, era por el ITE (Impuesto Tráfico de Empresas), o por los aranceles de importación. Se combatía en todos los frentes, también contra INESCOP, contra CEPEX y naturalmente contra la FICIA. Cartas de personas y otras instituciones trataban de frenar los enfrentamientos, pero el odio que se iba generando por el mayor protagonismos de unos sobre otros estaba acabando con la "gallina de los huevos de oro". Mientras todo esto ocurría entre Agrupación y FICIA, otras zonas zapateras realizaban actuaciones de desgaste. Selecbalear que seguía con presentaciones en Madrid sin contar con FICIA, y lanzando desde el territorio insular proclamas para abandonar FICIA y con una asociación llamada "Expoamérica", por la que pretendían crear otra feria de calzado en las islas. Por otra parte Inescop, continuaba presentando las tendencias de moda al margen de la Agrupación de Fabricantes, lo que generaba situaciones encontradas que en aquellos años de crisis, con precios hasta un 20% más elevados y con un cambio de dólar a pesetas desfavorable, con ventas al mercado exterior que caían cada año y con falta de liquidez producidas por el endurecimiento del sector financiero, complicaban el panorama ferial. Se auguraba un desenlace trágico. Desde diferentes lugares se pedían trasladar la feria de Elda, obligando a salir al paso Ayuntamientos, Diputaciones y Gobernadores Civiles, y tratando de tranquilizar a las partes prometiendo que Elda seguiría siendo la sede de FICIA.
Entra en escena FICE
Ante las primeras elecciones democráticas, el sector zapatero se politiza y una vez creada la Federación Nacional de Fabricantes de Calzado (FICE) que aglutinaría las diferentes Asociaciones Provinciales de Empresarios, se produce una importante presencia de directivos en los partidos políticos para tratar, según manifiestaban, de trabajar desde la Cámara Baja y el Senado en favor de la industria del calzado. Manuel Bonilla que era ya el presidente de la recién constituida Federación Nacional de Industriales (FICE) y anteriormente de la Asociación Provincial se presentaría al Congreso (no saldría elegido) y Roque Calpena sería Senador.  Por si faltaba poco y ante las negociaciones del convenio colectivo del calzado, se producían también posturas enfrentadas sin solución aparente.
Como la situación de los mercados no era la misma que en los años "mágicos" de la década de los 60, y dado que el sector zapatero se enfrentaba a una huelga como jamás había existido, lo que se llamó el "Movimiento Asambleario", se levantaban ahora desde FICE nuevas voces de grupos de fabricantes que solicitan que FICIA fuese dirigida y administrada por los propios industriales, dejando aparte las estructuras del patronato que habían funcionado hasta entonces. El cúmulo de complicaciones, provocaron, en 1977, la dimisión de Bonilla al frente de FICE y la sustitución por Vicente Valiente, industrial de Villena. FICE acudiría a la importante Feria de New York exponiendo en hoteles y separadamente de CEPEX, que como hemos dicho fue creda y controlada por FICIA, pero los resultados serían desoladores (La Verdad. 1978)(31).
Con la mediación del Ministerio de Industria se producían reuniones entre FICE y la administración para establecer el calendario ferial. Las diferencias volvían a aparecer pero en esta ocasión con mayor fuerza. FICIA afirmando que la ciudad de Elda era el lugar idóneo y FICE alegando que ya no servía, planteando la creación de una feria en Madrid y otra en Palma de Mallorca. El problema se agudizaba y al nuevo enfrentamiento de FICE - FICIA, se sumaba el presidente de la Asociación Comarcal del Valle de Elda que naturalmente se alineaba con las tesis defendidas por FICIA y el de la Asociación de Baleares que estaba en el lado opuesto, los de Rioja o Elche se mantenían en una zona neutra, aunque en el caso de Elche se esperaba una postura encontrada con FICIA por la ubicación de las ferias.
Para tratar de llegar a acuerdos y no seguir calentando esta guerra abierta se convocó una reunión en Madrid en la que estuvieron presentes todas las partes representadas a sus más altos niveles, incluido el alcalde de Elda, Obrador (presidente de  FICIA), Valiente por FICE, y todos los presidentes de las asociaciones de las zonas zapateras. En esa reunión aparecería por primera vez Rafael Calvo contratado por FICE como asesor de organización, persona que años después asumiría la presidencia-ejecutiva de FICE y cuya alianzas con la Asociación de Madrid  presidida por Juan Antonio Tena propiciaría el final de las ferias de Elda, con Miguel Angel Guzmán director general de FICE como el brazo del ejecutivo. Tratando de poner paños calientes y con el fin de mantener los certámenes en Elda se plantearon cuatro certámenes, dos de calzado, llamados FICC y dos de conexas con el nombre de MODATEC, sin embargo las paces no estaban ni mucho menos hechas, Madrid seguía añorando ser la sede de las ferias del calzado y Baleares tener las que le prometieron. Entre discusiones, enfrentamientos y relevos en la cúpula de la Asociación del Valle de Elda, la Asociación provincial de fabricantes de Madrid convocó una Feria de Calzados en los salones del Hotel Meliá, y para hacer la convocatoria más formal se reunieron en Madrid los representantes de FICE y por 18 votos a favor uno en blanco y cinco en contra (los industriales de Elda) se acordó poner fin al monopolio de FICIA en Elda(Mira, 1980)(32). Indignación en la provincia de Alicante, plenos de varios Ayuntamientos, protestas en medios de comunicación etc. ¡la suerte estaba echada!.
La política iba también caldeando el ambiente, los políticos elegidos democráticamente en el nuevo régimen, deseaban actuar de forma ejecutiva, es decir, con propuestas pragmáticas y llevarlas a cabo. Por otro lado Calpena protestaba ante los intentos de desestabilizar FICIA y acababa diciendo que "Elda no se merecía la FICIA" probablemente en alusión al desinterés demostrado por las autoridades y algunos empresarios. Estas declaraciones propiciaron a que se pidiese su dimisión al frente de la Dirección General de FICIA, proponiendo un equipo de trabajo para un nuevo patronato. A todo esto los empleados de FICIA veían peligrar sus puestos de trabajo y decidieron encerrarse en el edificio colocando pancartas. Todo se empezaba a descomponer y lejos quedaban ya los días de gloria de FICIA.
Las Ferias de Madrid
La anunciada feria en el Hotel Meliá se llamó "I Oferta Nacional de Calzado Español" , con más de 45 mil pares expuestos y 315 industriales de toda España. Tras el éxito de público y ventas FICE coge aire y plantea una continuidad, pero ya en pabellones feriales de la capital. Ante lo imparable, Obrador por FICIA y Valiente por FICE acuerdan realizar ferias en Madrid pero organizadas por FICIA, esto nadie se lo cree y efectivamente a los seis meses de la I Oferta, vuelve a anunciar FICE otra feria en la capital pero sin el concurso de FICIA que acusa a los fabricantes de falta de lealtad y traicionar los acuerdos pactados El comité ejecutivo de FICIA denunció a la patronal ante el Ministerio de Comercio solicitando su mediación y ello dio lugar a un nuevo enconamiento con reto incluido por parte de FICE. Mientras en Elda el nivel de enfrentamiento entre los empleados de FICIA y los miembros del equipo de gobierno municipal, llegó a límites extremos: agresiones, insultos, denuncias y multas por desacato etc.. Muchos industriales de las zonas zapateras de España, comienzan un boicot contra FICIA y deciden no acudir a sus ferias y esperar a las que se celebren en Madrid, pero lo más hiriente es que notables ausencias provenían de Elche. Los nubarrones desencadenaron una auténtica tormenta sobre FICIA y, por si fuera poco, en aquellos días el Mercado Común anunciaba que impondría tasas de importación a los países que no pertenecieran a su grupo, como era el caso de España.
 La II Oferta en Madrid congregó nada menos que 374 expositores, de los cuales 170 eran de la provincia de Alicante y como las visitas eran solo para profesionales se  contabilizaron 17.000. En medio de este éxito se conoce una resolución del Ministerio de Comercio que desautorizaba las ferias de Madrid, pero eso ya era imparable y se acusaba al Senador Calpena de ,con su influencia política, tratar de ir contra los intereses de los fabricantes de calzado solicitando su renuncia inmediata a la dirección general de FICIA.
Con todo este fiasco y guerras internas, parece que en el seno de FICIA se empezaba a pensar que quizás la mejor solución sería llevar las ferias a Alicante y construir un gran pabellón ferial, incluso el presidente de COEPA que no era otro que el vicepresidente también de FICIA y el que lo fuera de los zapateros, Manuel Bonilla, estaba de acuerdo con esta idea. Se reavivaron los enfrentamientos y las críticas, pero ni la presión del Ayuntamiento de Elda, ni la de muchos industriales y profesionales liberales que apelaban a la falta de entendimiento, la división y la poca fuerza en la población de Elda para mantener sus ferias, servirían ya de nada, las posturas eran inamovibles. Los enfrentamientos entre instituciones van diezmando la asistencia de empresas a las ferias que se realizaban en Elda y ya en 1980, se acusó la falta de al menos cien empresas menos que en el año anterior. Los responsables de FICIA salían al paso realizando llamadas para no dejar morir las ferias, pero la "guerra fría", como se llamó a las duras posturas enfrentadas, sería continua erosionando seriamente la credibilidad de las Ferias del Calzado en Elda. .
Calpena, suponemos que en calidad de senador, abogaba ante la Comisaría de Ferias del Ministerio de Comercio, consiguiendo una declaración de voluntades por la que se lanzaba un ultimátum, "Madrid o Elda", pero FICE cortó el diálogo alegando que Madrid era irreversible. A todo esto la Asociación de fabricantes de Elda (integrada en FICE), se enfrentaba a su federación en favor de Elda, pero tropezaba de nuevo con la mayoría de Asociaciones representadas en FICE. La dimisión de Calpena es pedida con insistencia por FICE, creando un nuevo conflicto con los que defienden su gestión. Pero FICE desde Madrid convoca a su comité ejecutivo acordando que esa federación sería la única que representaría los intereses del sector incluida ferias. El comité ejecutivo de FICIA estaba partido y desde su seno se alzaban también voces pidiendo la dimisión de Calpena.
La situación de crisis, el aumento del paro y la defensa de posturas entre unos y otros, dejan una situación crítica en el sector y para combatirla nada como la unidad, pero esto ya era imposible. Elda perdía sus ferias y las instituciones zapateras eran un nido de conflictos y enfrentamientos.
La fundación FICIA y la política
En pleno naufragio y cuando se vislumbraba el final como algo irreversible, se procedió a la transformación de FICIA en una fundación, con un patronato diferente y en el que estuviesen representados todas las partes implicadas, incluidas las instituciones políticas autonómicas, provinciales y locales. Pero este nuevo ente jurídico tropezaría con el Ayuntamiento de Elda que consideraba reducida su presencia, a pesar de ostentar la presidencia honorífica, amenazando con acudir a los tribunales. Para dar lo que se llamó "un golpe de efecto", de forma inesperada el alcalde de Elda, Roberto García, asumió la presidencia ejecutiva convocando al patronato e invocando la posible pérdida inmediata de las ferias en Elda ,decidiendo nombrar patronos a cuatro concejales del partido gobernante, el PSOE, y enviando escritos a FICE, en los que se advertía que para cualquier negociación debían dirigirse a la presidencia de la fundación. FICIA se opondría alegando motivos políticos y la posible liquidación del patrimonio de la institución ferial(Amat, 2002: pp. 304-309)(33).  Lo que estaba claro es que el Ayuntamiento de Elda pretendía tener el derecho sobre dicho patrimonio. Con la politización de la recién creada fundación, los empresarios de Elche reunidos en esa ciudad en mayo de 1981, dieron un nuevo ultimátum, "o se disolvía el comité ejecutivo de FICIA o Elche no acudiría a los certámenes de Elda", pero además proponían sin tapujos que pasasen a celebrarse en Alicante de forma inmediata(Información, 1981)(34). Por su parte la organización empresarial COEPA que presidá el eldense Bonilla acordaba la búsqueda de terrenos en Alicante para construir un nuevo Pabellón Ferial. Como esta nueva postura ponía en peligro los intereses de la Asociación de Fabricantes de Calzado de Madrid para realizar de forma permanente sus ferias,  presentaron la dimisión en FICE alegando que no respaldaban esos acuerdos y pactando con IFEMA para hacer ferias en sus pabellones de la capital de España. Todas estas iniciativas crearían una cascada de dimisiones y nuevos nombramientos. Las denuncias seguían llegando, algunas por falsedad en documentos, otras por estafas, también se produjeron exigencias de daños y perjuicios por palabras de unos contra otros. FICIA por los terrenos en los que se asentaban los pabellones de Elda, Ayuntamiento por conseguir los terrenos en caso de disolución, llegando incluso a personarse el alcalde de Elda ante el Tribunal Supremo con una querella criminal contra los dirigentes de FICIA por el asunto patrimonial a lo que estos respondieron con otra por calumnias(Amat, 2002. pp. 314-315-316(35). Con estas descalificaciones, denuncias y escándalos casi diarios, Elche sale a los medios de comunicación proponiendo un nuevo pabellón para las ferias en la pedanía de Torrellano, unas superficies de 40.000 m2 en los que existía una nave de una cadena de supermercados. También propuso la Asociación de Fabricantes de Elche, construir un nuevo pabellón ferial en la propia ciudad e incluso se llegó a presentar en la Consellería de Industria, un proyecto para un edificio que albergaría en principio a 500 expositores. Mientras tanto seguían los certámenes de FICC y MODATEC, arrojando resultados  triunfalistas que solo eran creíbles por FICIA. Para mayor confusión, la Asociación Nacional de Modelistas  "AMEC", se separa de las directrices de FICE por estar en desacuerdo con la forma de subvencionar a los modelistas en su presencia en las ferias y esto crearía un nuevo frente.
La creación de IFA y el final de Elda como sede ferial
En 1986 y ante la falta de pabellones feriales que pudieran aglutinar las ferias que se celebren en la provincia de Alicante, establecen entre la Cámara de Comercio y FICIA, crear un nuevo ente denominado IFA- Institución Ferial Alicantina, pare ello utilizan la vía más fácil, cambiar el nombre de FICIA por IFA y dar entrada en los pabellones de Elda, a otras ferias diferentes a las del calzado. Pero esto volvió a encrespar los enfrentamientos ya que FICE se sentía marginada de esos acuerdos. Los empresarios propondrían que solamente se realizasen ferias del calzado en Madrid, argumentando la mayor facilidad de los compradores extranjeros. Los desencuentros entre IFA-FICIA frente a FICE, también las amenazas de la no participación de expositores de Elche si esas ferias se realizaban en Elda y las conversaciones para descabezar a esta ciudad frente a Madrid o Elche llevadas a cabo entre Rafael Calvo, secretario general de FICE y el Director General de Comercio de la Generalitat.
A Elda se le ofrecían diez certámenes feriales al años en el seno de IFA, incluidos los de calzado, pero esto que podría ser una buena noticia iba acompañado de críticas por los enfrentamientos, los personalismos y las ambiciones de poder. Elda como sede ferial desaparecería(García, 1988)(36).
                      
          Última IFA en Elda. Los alcaldes de Elda y Alicante con el director general Arellano
Tras la dimisión y renuncia pactada de Roque Calpena como Secretario General y de Vicente Valiente al frente de IFA-FICIA y previo acuerdo con FICE, se nombró a Arellano como nuevo presidente de la institución ferial. Las ferias de Elda y Madrid pasarían a manos de FICE.
Se celebraron certámenes de IFA en Elda: FIALACANT, FIRAMACO y FIRAUTO, entre otras. Pero sería el alcalde de Alicante quien abogaría por un pabellón ferial en la capital, con la salida de Elda de toda muestra. Los empresarios, los políticos y FICE avalaban la propuesta.  El alcalde del Elda solo recibió las promesas de la Generalitat de mantener al menos las Ferias del Calzado, pero esto era una quimera y las promesas pronto se verían incumplidas. Lo cierto es que el 21 de septiembre de 1991 las grúas entraron en el recinto de Elda y trasladaron los enseres del pabellón al nuevo recinto en Torrellano (Elche). La ciudad de Elda había perdido la batalla.
Los últimos "estertores"
En un desesperado deseo de que las ferias del calzado se mantuviesen en Elda, y confiando en las promesas del Presidente de la Generalitat, el alcalde de Elda se involucró en un quimérico proyecto de pabellones feriales a construir en las faldas de la sierra de Bateich, junto a la autovía de comunicación con la capital y a las salida de la ciudad de Elda. Se llegaron a confeccionar planos, presupuestos etc.,  hasta que la amarga realidad frustró de nuevo cualquier pretensión.
Elda estaba desolada, dolida y tristemente engañada. Para tratar de compensar las pérdidas de la FICIA se empezó a especular con realizar en Elda nuevos proyectos. Volvieron a escribirse muchas posibles promesas para la ciudad y casi todos los implicados entendían que había que compensar a Elda por esos más de 30 años de servicio al sector zapatero. Propuse varias acciones a valorar y que pudieran compensar las pérdidas de las Ferias del Calzado: una ayuda directa de la Generalitat para diversificar la industria del calzado, también la puesta en marcha de un complejo cultural en los terrenos donde estaba la FICIA, entre otras(INFORMACION, 1991)(37). Incluso cuando se empezó a hablar de la llegada a España de la Oficina de Marcas (OMIC) y el posible emplazamiento en la provincia de Alicante, sugerí que una buena compensación para Elda por la pérdida de las Ferias, podría suponer la ubicación de esa oficina en el término municipal de Elda. (Amat, 1993: pp. 1-4)(38). Finalmente la única compensación que recibiría la ciudad, era una ayuda de quinientos millones de las antiguas pesetas para construir un edificio para el Museo del Calzado, que ni siquiera fue dotado, y más tarde fue compartido con otras instituciones: la Fundación FICIA y empresas a las que dicha fundación alquilaba los locales que se le adjudicaron: Inescop, Asociación de Fabricantes o la UNED últimamente.
La ciudad de Elda, que fue motor del desarrollo económico del sector zapatero, cuyas principales instituciones y asociaciones nacieron por iniciativa de los empresarios eldenses y por las que promovió la FICIA, fue perdiendo su fuerza en las decisiones sectoriales.
¿Un nuevo protagonismo es posible?
Elda, Petrer y Villena deben mantener sus señas de identidad con el calzado de gamas media y alta para mujer o calzado de niño en el caso de Villena. Estas ciudades deben mostrar el calzado exclusivo con total apoyo y protagonismo de las instituciones del sector y sus respectivos Ayuntamientos. Se trata de mantener el protagonismo de este tipo de calzado frente a otras zonas zapateras en alza que asumen la representatividad del calzado en todas las clases, incluida las de gama media-alta.
A juicio del autor, la situación del mercado del calzado en el momento futuro mantendrá a la baja el nivel de competitividad y por lo tanto una pérdida de empresas y de empleo a medio y largo plazo. Para ralentizar la pérdida, en el tipo de calzado al que nos hemos referido, es necesario una acción directa y contundente sobre el sector zapatero en el Medio y Alto Vinalopó, y estas políticas no puede llevarlas a cabo las instituciones regionales o nacionales que ahora dirigen el sector, es preciso una acción directa sobre estas zonas con la ayuda, eso sí, de aquellas instituciones sectoriales. Para ello y como plan de choque considero necesario:
Muestras y exposiciones desde las respectivas ciudades para reafirmar sus fabricaciones.
Lanzamiento de tendencias en los zapatos de alta gama en mujer para Elda y Petrer y de niño en Villena.
 Acuerdos con la Universidad para crear Cátedras que favorezcan las ayudas de promoción.
Identidad de la marca "Zapatos de ......" que debe ser una referencia inequívoca para mantener el prestigio acumulado en dos siglos de existencia como industria artesana y de calidad.
Con estas y otras iniciativas Elda, Petrer y Villena podrían volver a ser protagonistas de su futuro(Valle de Elda. Blog Calzado, 2016-2017)(39).   

NOTAS:

(1) HANSEL, FOLKER "La economía del cáñamo en la España sudoriental"..Traducción Jesús Millán García-Varela. Universidad de Alicante. 2015. p. 171

(2) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave". Fundación Museo del Calzado. 2015. p. 20 
(3) MADOF, P. "Diccionario estadístico-geográfico-histórico de España y sus posesiones de ultramar" . Tomo XV. "Villajoyosa". 1850
(4)  VALERO ESCANDELL, J.R.; NAVARRO PASTOR, A.; MARTÍNEZ NAVARRO, F.; AMAT AMER, J.M.. "Elda , 1832-1980 Industria del calzado y transformación social". Instituto Juan Gil-Albert. 1992. p.19
(5) MIRANDA DE LA ENCARNACIÓN. J.A. "Calzado y distritos industriales en el Mediterráneo: Una visión a largo plazo. Mediterráneo Económico nº 7. 2005. p. 294.
 (6) RAMOS FERNÁNDEZ, R. "Historia de Elche". Diario Información. 1989. pp.191-213.
 (7)VALERO ESCANDELL, J.R.; NAVARRO PASTOR, A.; MARTÍNEZ NAVARRO, F.; AMAT AMER, J.M.. "Elda , 1832-1980 Industria del calzado y transformación social". Instituto Juan Gil-Albert. 1992. pp. 48-51.
(8) BERNABÉ MAESTRE. J.M. "La industria del calzado en el Valle del Vinalopó" Universidad de Valencia.1976. p18.
(9) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave". Fundación Museo del Calzado. 2015. pp. 67-77.
(10) VALERO ESCANDELL, J.R.; NAVARRO PASTOR, A.; MARTÍNEZ NAVARRO, F.; AMAT AMER, J.M.. "Elda , 1832-1980 Industria del calzado y transformación social". Instituto Juan Gil-Albert. 1992. . pp. 79-80
(11) MIRANDA ENCARNACION, J.A. "Elx i la Industria Espanyola del Calcat. Ayuntamiento de Elche. 1995 ". p. 31
(12) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave".  Fundación Museo del Calzado. 2015. pp. 106-124
(13) AMAT AMER, J.M. "Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave". Fundación Museo del Calzado. 2015. pp. 56-59
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* Textos publicados en el nº 68 de la revista Canelobre en Abril de 2018. Editada por el Indstituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.